Resident Evil: Vendetta

Resident Evil: Vendetta
6.4
Resident Evil: Vendetta Chris Redfield, de la BSAA, cuenta con la ayuda del agente del Gobierno Leon S. Kennedy y la profesora Rebecca Chambers del Instituto Alexander de Biotecnología, para parar a un mercader de la muerte que busca venganza, y amenaza con extender un virus mortal por Nueva York. Resident Evil: Vendetta Critica Cuando se anunció que en 2008 se iba a estrenar la "primera" (pongo primera entre comillas, puesto que ya existe una película CGI ambientada en el mundo de RE, que es " BIOHAZARD 4D EXECUTION". Un cortometraje de 20 minutos que solo se proyectó en Japón, aunque se puede encontrar subtitulada en internet) película hecha por ordenador ambientada en en el mundo de RE, los fans de los RE primigéneos (entre los que me incluyo) nos alegramos mucho. Es cierto que para Capcom éstas películas sirven cómo interludios que entran dentro de la historia principal. RE DEGENERATION se le considera cómo RE 4.5, RE DAMNATION es calificado cómo un RE 5.5 y ésta entrega cumple la misma función (se ubica entre la 6ta y séptima entrega), por lo que puede considerarse un RE 6.5 Después de visionarla, puedo decir que visualmente me ha gustado y cómo película se me ha hecho entretenida, pero la monumental chorrada que es el argumento juegan en detrimento de toda la película en conjunto. Ésta saga nunca se ha caracterizado por tener un argumento sólido. Hay que tomar en cuenta que en su día, el argumento para la primera entrega del videojuego se desarrolló por simple obligación de Capcom, bajo amenaza de no publicar el juego. Shinji Mikami, el creador, quería crear simplemente un juego donde el jugador tuviera que sobrevivir en una casa encantada. Ni mas ni menos. Hasta el própio título de BIOHAZARD (riesgo biológico) proviene de uno de los empleados de la compañía, dado que originalmente el juego se iba a llamar "PSYCHO" (en referencia a la película de Alfred Hitchcock) pero cómo no les acabó de convencer, decidieron realizar una consulta entre los empleados. El propio argumento era autoconclusivo en el primer juego, por si las ventas no eran buenas. Las ventas fueron todo lo contrario, un éxito, por lo que pronto empezaron a diseñar la secuela (que en teoría también iba a ser conclusiva, pero que al final no lo fue) y de ahi fueron creando más entregas sucesivamente. Dentro de la ciudad ficticia de Raccoon City el contexto podría tener cierta solidez, pero con la sucesivas entregas esa solidez se ha perdido totalmente, cómo si fuera un chicle estirado. En fin, después de alargarme tanto, lo que quería decir en resumidas cuentas es que aunque visualmente ésta película es muy buena, tiene un argumento muy chapucero y absurdo. No solo por los diálogos, si no también por las situaciones, personajes...todo es muy forzado, sin sentido. Creo que hasta los propios guionistas se dan cuenta de ello y hace que Leon lo refleje en una frase del guión y todo. El juego ya va por la 7ma entrega. Teoricamente lo llaman vuelta a los orígenes, aunque aún siendo menos orientado a la acción que las entregas 4,5 y 6, es simplemente una mezcla de RE SURVIVOR y la saga CLOCK TOWER, no presentando mucha novedad. Tendrían que dejar a la historia morir en paz, pero dado que comercialmente es rentable, sabemos que no lo harán. Una pena.
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La monja

Misterio Suspense Terror
5.6

La monja Cuando una joven monja se suicida en una abadía de clausura en Rumanía, un sacerdote experto en posesiones demoniacas y una novicia a punto de tomar sus votos, son enviados por el Vaticano para investigar. Juntos descubren el profano secreto de la orden. Arriesgando no solo sus propias vidas sino su fe y hasta sus almas, se enfrentan a una fuerza maléfica en forma de monja demoníaca, en una abadía que se convierte en un campo de batalla de horror entre los vivos y los condenados.... La monja Critica The Num (La Monja) es una película ofensiva. Es ofensiva porque ofende. Ofende, en primer lugar, al género de terror, comercializándolo, convirtiéndolo en una bola de sustos baratos, clichés y sinsentidos tan grande, que no cabe por la canasta que hay en la papelera que tienen en su oficina los guionistas que han escrito este conjunto de fotogramas a color con sonido. También ofende al cine como arte. Un arte que año a año evoluciona gracias a directores y creadores que se esfuerzan por combinar guión, edición, fotografía, interpretaciones, dirección y una lista infinita de variables. Por eso el cine es un arte. Combinarlas bien está al alcance de muy pocos. Esta película ofende a todas ellas. Pero especialmente a la primera que he mencionado. Ofende al público. Porque cuando la veo, no puedo creer que esté hecha tan mal sin querer. No puede ser que las miles de personas que han trabajado la vean y piensen para sí que han creado un trabajo digno de presentar. Ellos saben que es mala. Lo saben perfectamente. No pueden estar orgullosos de su trabajo. Pero también saben que se va a vender. Porque no creen en el buen gusto de los espectadores. Piensan que esto lo que queremos ver, que nuestro cociente intelectual es tan bajo que nos vamos a ir a la cama a gusto después de ver semejante basura. Tal vez piensen que será suficiente para aquellas parejas que acuden al cine simplemente a comerse la boca. ¿Lo peor de todo? Que quizás tengan razón. La sala estaba mucho más llena que, por ejemplo, en Hereditary. Y nadie se levantó para marcharse. La gente salia agarrada del hombro de su pareja sonriendo. Pero ahí no se cierran las puertas de lo ofensivo. La monja insulta a James Wan, creador de la saga de Expediente Warren, donde las dos primeras películas gozaron de suficiente calidad. Luego la industria la ha exprimido como hacemos cuando apretamos el bote de pasta de dientes con todas nuestras fuerzas para extraer las últimas gotas de dentífrico. Annabelle era mala. Annabelle: El Origen, Annabelle: Creation o como quiera que se llame. era malísima. No podía imaginar que todavía pudieran hacerlo peor. Definitivamente la saga va en retrospectiva. En tiempo y en calidad. Por ofender, la película ofende incluso a la Iglesia Católica, a los exorcistas, a las monjas de clausura, a las empresas que venden crucifijos. Ofende hasta al sector turismo de Rumanía, a los franceses, a los canadienses, a los franco-canadienses. Ofende a Van Helsing, a la familia Warren, a la orden de los templarios, a los misioneros, a la Unión Europea por su incapacidad para proteger a la población del terrorismo satánico. Ofende a todos aquellos que hayan estudiado traducción e interpretación y se pregunten por el sentido de su carrera, pues incluso en el pueblo más cerrado de todo Rumanía se habla perfectamente bien inglés. Por último, la película ofende a los taberneros, a John Carpenter, que todavía está vivo, y ofendería a Bram Stoker, a Stanley Kubrick y hasta a H.P Lovecraft si lo estuvieran. Probablemente ofendería a todos aquellos desgraciados que fueron enterrados vivos en algún momento de la historia. Puedo parecer exagerado. Al fin y al cabo le pongo un 3 (por la localización hecha por ordenador, un par de planos y el esfuerzo en vano de la protagonista). Nunca escribo críticas. Pero esta vez me he cansado de tanta basura comercial, especialmente a la que mancilla el ya mancillado y exprimido género de terror. A los que nos gusta, lo hemos estudiado y lo hemos disfrutado, ya nos toca reivindicarlo un poco.

Espías con disfraz

Acción Animación Aventura Comedia
7.3

Espías con disfraz Puede decirse que el superespía Lance Sterling y el científico Walter Beckett no tienen nada que ver entre sí: Lance es relajado, educado y caballeroso. Walter lo opuesto. Lo que le falta a Walter de habilidades sociales lo compensa con una dosis extra de ingenio e inventiva, con los que crea fascinantes artilugios que Lance usa en sus épicas misiones. Pero cuando los acontecimientos sorprenden con un giro inesperado, Walter y Lance tendrán que confiar el uno en el otro… Y todo el mundo estará en peligro.     Espías con disfraz Critica Un perfectísimo agente secreto debe enfrentarse a un villano malísimo en una misión a vida o muerte que se desarrolla a base de tópicos del género de espías con cero sorpresas narrativas. Por suerte la originalidad nos llega a través de los inventos del científico protagonista, que aportan un toque de humor en momentos puntuales, aunque no se aprovechen del todo las cualidades especiales del pájaro que centra la trama. Hay que añadir que este largometraje de animación se sitúa en zona de nadie en lo que a público se refiere, ya que para los adultos resultará poco profunda o paródica, y para los más pequeños demasiado rebuscada argumentalmente, lo cual no impide que resulte entretenida en todo momento. Más mini críticas en cinedepatio.com

Historias de miedo para contar en la oscuridad

Suspense Terror
6.3

Historias de miedo para contar en la oscuridad Mill Valley, Pennsylvania, noche de Halloween, 1968. Después de gastar una broma a un matón de la escuela, Sarah y sus amigos deciden colarse en una casa supuestamente embrujada que una vez perteneció a la poderosa familia Bellows, desatando fuerzas oscuras que no podrán controlar. Historias de miedo para contar en la oscuridad Critica   A estas alturas, convendría resolver un par de temas. Lo primero, inventar un nuevo género para referirse a este compendio de películas norteamericanas ochenteras de características tan reconocibles, cuya nostalgia parecemos condenados a arrastrar eternamente. Son aquellas entrañables aventuras protagonizadas por niños, adolescentes en ocasiones, marginados por la sociedad y víctimas de los abusos de sus compañeros de colegio. Historietas que a veces eran edulcoradas con algún toque fantástico y casi siempre reforzadas por tristes conflictos vivenciales, como el divorcio de los padres, la incomunicación con los mismos o el clásico choque de clases. Algunos ejemplos son E.T. (Steven Spielberg, 1982), Los Goonis (Richard Donner, 1985), La historia interminable (Wolfgang Peterson, 1984), El secreto de la pirámide (Barry Levinson, 1985), Exploradores (Joe Dante, 1985), Jóvenes ocultos (Joel Schumacher, 1987) Cariño, he encogido a los niños (Joe Johnston, 1989) o la más tardía Jumanji (ídem, 1995). Creo necesario apuntar cierto detalle antes de continuar. Este género (de nombre, por el momento, inexistente) destacaba principalmente por ser un producto dirigido a toda la familia. Desde esta premisa presentaba, en ocasiones, pequeñas extensiones que se desviaban levemente hacia otros géneros, como el drama (casos de El club de los cinco - John Hughes, 1985- y Cuenta conmigo – Rob Reiner, 1986- ) o el terror (casos de Poltergeist - Tobe Hooper, 1982 - y Gremlins - Joe Dante, 1984-). Es en este último en el que se aferran, curiosamente, ciertos productos contemporáneos que reproducen el mentado género ochentero. Pienso en casos como Super 8 (J.J. Abrams, 2011), Stranger Things (2016, Matt Duffer), It (Andy Muschietti, 2017), Ready Player One (Steven Spielberg, 2018) o el título que nos ocupa, Historias de miedo para contar en la oscuridad (Andre Ovreadl, 2019). Y esto nos lleva al siguiente punto: convendría inventar también un género que englobe estos títulos contemporáneos cuyo motor principal es su nostalgia hacia el género descrito. Lo siguiente seria aprobar una ley (y esta tiene que valer por cualquier tipo de película) que condenara a trabajos forzados a todo director que se atreviera a reproducir determinados “tópicos terroríficos”. Habría que prohibir, por ejemplo, este cansino recurso de eliminar toda la música y efectos sonoros para conducir algún personaje (a velocidades tan lentas que uno teme acabar retrocediendo en el tiempo) hacia un previsible sobresalto, propiciado por el estallido de todos los altavoces. Tuvimos suficiente con las 132 primeras veces. Habría que prohibir, también, la introducción de crescendos de violines de sonido ultra-sónico diez minutos antes de presentar una imagen terrorífica. Fue impresionante en El resplandor, un diez por su descubridor. Tratemos ahora de encontrar una (¡sólo una!) nueva fórmula para sugerir peligro inminente. Habría que aprobar, en definitiva, una ley que impidiera a los directores seguir exprimiendo esta piel de naranja cuyo contenido lleva agotado más de veinte malditos años. Cabe señalar, con todo, que estos “tópicos terroríficos” no responden tanto a dicha “reproducción ochentera” como a una tendencia actual, heredera de otros títulos más posteriores como Scream (Wes Craven, 1996), El sexto sentido (M. Night Shyamalan, 1999), Lo que la verdad esconde (Robert Zemeckis, 2000) o Los otros (Alejandro Amenábar, 2001). Historias de miedo para contar en la oscuridad es el ejemplo perfecto de esta curiosa mezcla: una reconstrucción del “género ochentero” (el comentado en los dos primeros párrafos) bañada por los más típicos y tópicos “recursos terroríficos” (aquello descrito en el tercero). Y nada más. En resumen, el tipo de película que jamás vería la luz si mis anheladas prohibiciones llegaran a ser ejecutadas.

Spider-Man: Homecoming

Acción Aventura Ciencia ficción Drama
7.4

Spider-Man: Homecoming Peter Parker comienza a experimentar su recién descubierta identidad como el superhéroe Spider-Man. Después de la experiencia vivida con los Vengadores, Peter regresa a casa, donde vive con su tía. Bajo la atenta mirada de su mentor Tony Stark, Peter intenta mantener una vida normal como cualquier joven de su edad, pero interrumpe en su rutina diaria el nuevo villano Vulture y, con él, lo más importante de la vida de Peter comenzará a verse amenazado. Spider-Man: Homecoming Critica El momento llegó. Tras muchos años de espera, Marvel tiene por primera vez el timón del barco que llevará a nuestro querido arácnido al puerto que todos deseamos... o no? Cuando Sam Raimi filmó allá por el 2002 su Spider-man tuve sentimientos encontrados. Aunque en terminos generales la película estaba bien, había bastantes detalles que hicieron que no me acabase de convencer, a saber, aspectos como el traje del duende verde o la ausencia de lanzarredes, la falta de picardía de Mary Jane o el aura infantiloide, aumentada por un doblaje lleno de expresiones cursis y voces de falsete.... Luego llegó Spider-man 2 que ofreció más de lo mismo, y la 3 donde hubo un bajón apreciable de calidad, no visualmente sino en conjunto. De todas estas películas siempre dije lo mismo: que estaban bien pero me resultaban un tanto ñoñas. Posteriormente allá por 2012 Mark Webb toma el relevo y en su reboot nos muestra un Spiderman más adolescente y espabilado, y sin ñoñerías aunque con unas carencias graves en cuanto a villanos e historia...y cuando todo parecía perdido...llega la escena de Spiderman en Cilvil War. Las mentes de los más frikis del lugar ( y por supuesto la mía ) experimentó algo parecido a un orgasmo multiple al ver a este prometedor Spiderman entre los Vengadores. La ilusión y las ganas de soñar estaban servidas y las voces de los más críticos con las anteriores entregas de Sony se alzaron fuertes con la promesa de un mañana mejor de la mano de Marvel. Y tras poco más de un año...allí me encontraba. El día del estreno, en la sesión de noche, expectante y entusiasmado, y como no podía ser de otro modo...me decepcionó. La película no es mala. Lo que molesta de esta película es lo que podía haber sido y no fue. Muchas veces hablamos de una buena o mala película en un sentido técnico, interpretativo, personal... Realmente es difícil saber a ciencia cierta qué hace a algo bueno o malo, pero a veces el resultado no podemos atribuirlo a algo concreto sino al conjunto en sí. Y este conjunto, a pesar de Mark Holland, de Michael keaton, de su integración en el universo Marvel, de los efectos especiales y de la mano de Marvel... resulta flojo. Por fin se habían alinearon todos los astros en favor de lo imposible, una oportunidad imperdible para que Marvel diera la razón a todos aquellos que despotricaban contra Sony y su Spiderman, como si ésta le hubiese robado antaño los derechos del personaje a Marvel y estuviera en la obligación de devolverlos porque asi lo demandan las masas. Pues bien, el tiempo termina por dar la razón a quien la tenía y esta película queda, dentro del universo Marvel, como una de las peores. Me duele de corazón decir esto pero así lo siento. En la zona de spoilers daré mas detalles pero baste decir que Spiderman es mucho más que esto. Si antes acusaba a las pelis de Sam Raimi de ñoñas, el calificativo que merece ésta es de niñatada: un argumento poco trabajado pero donde se nota la mano de hasta ocho guionistas, un humor que pierde fuelle cuando no surge del trepamuros, especialmente triste esto en el caso de Tony Stark, en su peor momento por falta de gracia; unos personajes secundarios que se cepillan toda licencia conocida y son olvidables, un Michael Keaton desaprovechadísimo, inverosimilidad en la historia, acción muy del montón y que luce muy poco al trepamuros... Todo este conjunto ha hecho para mí una película aburrida y que como mucho llega al "está bien" sin mucho etusiasmo, Tom Holland es un buen Spiderman pues da el perfil y tiene más Peter Parker que los anteriores, pero al personaje que ha construido le faltan elementos importantes que conforman al bueno de Spidey (ver spoilers) En fin, que más me hubiera gustado a mí que decir que la película es la caña. Parece que así piensan la mayoría de críticos y youtubers, que están alucinando con lo buena que es. No sé qué película vieron ni bajo los efectos de qué. Yo tengo claro que Spiderman es mucho más que un actor que nos recuerde a Peter parker más que los anteriores, y ahora entiendo el valor de lo que hizo Raimi. Los comics de Spiderman, no lo olvidemos, estaban hechos antaño para niños y jóvenes. El Spiderman de Raimi me recuerda mucho al Spiderman de Romita y todos pueden disfrutar del bueno de Peter como un héroe de verdad, ñoñerias incluidas. Sin embargo no he podido conectar con el Spiderman de Jon Watts de la misma manera y no me he sentido identificado con él, un personaje menos intemporal que el Spiderman de Raimi y construido para satisfacer a un público concreto. Querido Sam Raimi, lo siento. Es decir, sigo pensando que tus pelis de Spiderman son ñoñas a ratos. Pero ahora entiendo por qué lo hiciste y por qué al menos Spider-man 1 y 2 son mejores que Spiderman Homecoming.

Los muertos no mueren

Comedia Fantasía Terror
5.4

Los muertos no mueren En la pacífica localidad de Centerville pasa algo raro. Los animales se empiezan a comportar de forma extraña, las horas de luz solar cambian de forma impredecible y la luna vigila permanentemente desde el horizonte. Los científicos están preocupados y los informativos dan noticias desconcertantes. Y es que, una extraña invasión está a punto de suceder en la que los muertos ya no está muertos y se levantarán de sus tumbas. Los habitantes de Centerville, liderados por Ronald Peterson y Cliff Robertson, deberán detener esta amenaza y luchar para sobrevivir. Los muertos no mueren Critica     No es que haya entrado el verano con fuerza, aunque a mí el calor no me sienta bien. Ni que me atosiguen ciertos usuarios, cual buitres carroñeros, plagiándome, bien con el corta y pega habitual o extrayendo frases de mis críticas para insertarlas en diferente orden en sus estúpidos comentarios. A lo mejor es que he de invertir mi tiempo en otras actividades que tengo “aparcadas” y me distancien más de esta. Recuerdo las dos últimas críticas, magníficas, que hizo (hasta la fecha) el usuario Normelvis Bates (“Siempre hay un mañana” y sobre todo la de “Blue Jasmine”) donde se quejaba de un impresentable que le andaba fastidiando, y que por desgracia hizo que optara por no seguir escribiendo. Prometo que en las circunstancias descritas y en otras más, siempre intento no perder la objetividad y tomármelo todo con la mayor filosofía, pero el haber visto “Los muertos no mueren” lo he recibido como un mazazo, casi como una humillación, de ahí el título del comentario. Jim Jarmusch, a lo largo de casi cuatro décadas, que se dice pronto, ha ido rodando películas al margen de las modas. Las ha hecho muy buenas, menos buenas, interesantes... ha habido de todo pero siempre dentro de cierta calidad. Ahora con “Los muertos no mueren”, ha errado el tiro más que nunca, y de forma inesperada, ha hecho su primera mierda. Pero no pequeña, qué va, grande, enorme, para ser más exactos. Suena muy duro decir esto, y sin sentir compasión o que te tiemble el pulso, pero al pan pan, y al vino vino. Si “Los muertos no mueren” viniera firmada por un alumno suyo, por un desconocido o un director del montón, las críticas hubieran sido furibundas, pero al venir del mismo Jarmusch como que muchos lo han justificado y han sido condescendientes. “Los muertos no mueren” podía haber sido una revisión del cine de “zombies”, como por ejemplo fue su incomprendida por muchos la curiosa “Sólo los amantes sobreviven”, que daba su peculiar visión del mundo de los vampiros. No ha sido así. Que Jarmusch haya optado por hacer una película de “zombies” con sus amigos, arropada por una multinacional, era muy lícito y tenía todo el derecho del mundo a hacerla, sobre todo porque los sueldos habrán sido más generosos. Se lo podía haber currado un poco, pero y la dejadez y el egocentrismo han aplastado esta mierda (segunda vez que conscientemente digo la palabra que mejor la define), que no había por donde agarrarla, plagada de supuestos “gags” sin ninguna gracia y que parecía no terminar nunca, porque además daba la impresión no saber cómo salir de un atolladero, que por cierto, era más simple que un tirachinas. El primer error es su guión: lo que se inicia planteándolo bajo las coordenadas más clásicas del género, como lo hacían muchas de ciencia- ficción de los años cincuenta, se empieza a perder al desviar su línea presentándonos unos personajes carentes de interés y que incluso parecen plagiados del “Fargo” de los Coen, pero sin su retranca, con diálogos estúpidos y aderezados por unos “gags” más manidos y más muertos que los “zombies” que aquí aparecen, incluso se recurren a “salidas” hechas desde hace décadas por Woody Allen o Dusan Makavejev. El cúmulo de errores prosigue con una dirección nada inspirada e impersonal, que deja cobardemente toda responsabilidad a los amiguitos actores, que están perdidos, que intentan ser graciosos, ya que están marcados sus personajes se supone que en clave de comedia, pero que en algunos momentos, más conscientes que su director, tan solo les hacía falta pedir perdón a cámara. Valga como ejemplo una de sus escenas iniciales, cuando van llegando uno a uno a la única cafetería del pueblo donde ha ocurrido un hecho escabroso, que los va colocando a la entrada, en fila, como si de una obra de teatro “amateur” se tratase. Qué incomodidad y qué vergüenza. Falta gracia y resolución. Con todo esto, ya nadie puede salvar esto de ser una catástrofe. Su música, mejor la original y no tanto las canciones que la integran, aunque recuerden a otras del género “zombie”, es correcta, como sus maquillajes y simples efectos especiales en la mayoría de las escenas. En el “spoiler” diremos en qué escena los efectos especiales no cumplen. El extenso reparto se queda a medias. Mientras en algunos casos se tratan de simples y desaprovechados “cameos” como son los casos de Iggy Pop, Carol Kane o Rosie Pérez, otros hacen los arquetipos a los que están acostumbrados, como Steve Buscemi. Larry Fessenden opta por llevar un “look” que tendría que ser denunciado por Jack Nicholson al que remeda de mala manera. Selena Gómez y sus acompañantes no aportan absolutamente nada. Quizás Tilda Swinton parezca la menos encorsetada pero su personaje de Zelda es poco para lo que puede llegar a dar. Tom Waits a su rollo, cumple, sin más, como Danny Glover, y con más desaciertos que aciertos los más protagonistas: Chloë Sevigny, también poco aprovechada, Adam Driver y Bill Murray. No comparto la opinión de que algunos pretendan comparar “Los muertos no mueren” con otros films de gran reparto, aparentemente “fallidos” como “Mars Attacks!”. Ni siquiera me valdría la comparación con la burrida “Ellas también se deprimen”, de Gus Van Sant. Creo que lo más cercano que se me ocurre, por más molesto que resulte, sería “El oro de Moscú”, de Jesús Bonilla. Si por mí fuera tendríamos una candidata a figurar en los futuros "Razzies" a lo peor del año. No hay mucho más que decir. Me temo que ni a los que prefieran el cine de autor, ni el comercial y ni siquiera a los incondicionales del género “zombie” les pueda interesar esta patraña, pero si no estoy en lo cierto y la disfrutan pues me alegro, porque eso quiere decir que hay unos espectadores que no deberían quejarse nunca por lo que ven, ya que quedarían satisfechos con cualquier cosa, lo cual debe ser muy reconfortante para cualquier director, responsable o irresponsable.

Tragedy Girls

Comedia Terror
5.9

Tragedy Girls Sadie y McKayla están tan obsesionadas con las redes sociales que han decidido urdir un macabro plan: secuestrar a Lowell, un asesino en serie, para que las adiestre en el arte del horror y poder, así, petarlo en internet. Al principio, todo va según previsto, pero cuando las cosas se tuerzan y Lowell quede libre, a las autodenominadas “chicas trágicas” no les quedará más remedio que reconsiderar su plan. Tragedy Girls Critica No se si es casualidad, pero ya resulta sospechoso y un tanto repetitivo, que ésta sea la tercera película de este otoño (The Babysitter, Happy Death Day), protagonizada por mujeres atípicas como Scream Queens o Final Girls. La historia arranca con Sadie y McKayla, dos adolescentes tan obsesionadas con la redes sociales y conseguir seguidores, que han decidido secuestrar a un conocido asesino en serie para que las instruya en el arte de matar y así conquistar la red. Pero, como no podía de otra manera, el plan se tuerce y nuestras protagonistas tendrán que modificar su plan, pero no por ello escatimar en sangre y víctimas. La comedía de terror ideada por Tyler MacIntyre, pretende darle una nueva vuelta de turca al slasher, tranformando a las víctimas habituales de este tipo de películas, en las asesinas encargadas de emprender la matanza adolescente. Es interensante y al mismo tiempo aterrador, ver cómo estas dos jovenes matan con el único afan de conseguir seguidores para su blog "Tragedy Girls", en el que se dedican a informar sobre los asesinatos que tienen lugar en el pueblo, pero claro, con información más que privilegiada. La película esta plaga de hastags, likes y de referencias a las redes sociales por las que navegan los jovenes de hoy en día y, lejos de ser molesto, complementa bastante bien la estética desenfadada y cómica de la cinta. Además de un guión interesante, el exito de Tragedy Girls se sustenta en la química de sus dos protagoniastas, interpretadas por las prácticamente desconocidas, Brianna Hildebrand y Alexandra Shipp. Representan a la perfeccion la delicadeza de unas adolescentes bien vistas y valoradas por sus familiares y amigos y ese punto de locura asesina que a veces sale a la luz. También son muy interentes los cameos de Josh Hutcherson, cuyo papel es deternillante y el de Kevin Durand, que aquí interpreta a un asesino con algún que otro problema de dicción. En una sociedad como en la que vivimos, tan preocupada por la popularidad a cualquier costa, no es muy descabellado pensar que algo así pudiese llegar a producirse, pero lejos de ser alarmante, Tragedy Girls, se centra en el humor y en la diversión. Alguno de los asesinatos, en los que se derrocha sangre a raudales, me recordó en cierto modo, a la escena de la trituradora de madera de Tucker and Dale vs Evil (2010), interesante, ¿verdad?. Pues toda la película esta plaga de momentos cómicos y situaciones absurdas de lo más divertidas y, aunque no es una película perfecta, es una propuesta refrescante, dónde el binomio entre el humor y la comedia funciona a la perfección.