Noche de bodas

6.8
Noche de bodas Durante la noche de su boda, una mujer (Weaving) recibe la invitación por parte de la rica y excéntrica familia de su marido para participar en una tradición ancestral que se convierte en un juego letal de supervivencia. Noche de bodas Critica Está hecha a rebufo de la estupenda "Déjame salir", aunque no resulta ni tan original ni tan lograda. Una mezcla de géneros demasiado democrática, en la que ninguno se impone, quizá en un intento de llegar a más público. Para mi gusto le sobra "gore" y le falta de casi todo lo demás, especialmente algo de consistencia en los personajes, de los que nada sabemos más allá de que todos, salvo la protagonista, son muy ricos, muy frikis (en algunos casos se les ha pasado la mano dibujando su estupidez) y de la misma familia (y lo parecen, lo que supone un punto a su favor). Tampoco llega a ser corrosiva porque dispara un poco en todas las direcciones, que no se sabe cual es la diana favorita de sus alegóricas críticas. La familia, antes que la clase alta, me parece que es su blanco preferido, porque te viene a decir que no hay manera de conocer realmente con quien vas a compartir tu vida. Y también que en las familias todos se parecen más de lo que en principio se aprecia desde fuera. Tiene un ritmo ágll y te entretiene sin más alaracas, por lo que te vas satisfecho si no le pides más. Si esperas ver algo destacable puede que lo encuentres, aunque no ha sido mi caso. Por encima de todo está la interpretación, la presencia en pantalla, de Samara Weaving, que no es que parezca distinta al resto, como más viva, si no que eclipsa a cualquiera de los actores con los que comparte plano, incluida la siempre espléndida Andie MacDowell. Una actriz que parece que está claramente por encima de la media. Y no son pocas las estupendas y versátiles actrices que destacan en el panorama cinematográfico actual.  
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Ya no me siento a gusto en este mundo

Comedia Crimen Drama Suspense
6.5

Ya no me siento a gusto en este mundo Cuando una mujer deprimida sufre un robo, encuentra un nuevo sentido a su vida persiguiendo a los ladrones junto a su odioso vecino. Ya no me siento a gusto en este mundo Critica Bajo la tela que une el mundo y la sociedad, hay algo oscuro, caótico. ¿Por qué la gente se empeña en ser mala? Porque sí, supongo. "Lo que quiero es que la gente no sea gilipollas", dice el personaje de Melanie Lynskey. Y por eso hace, por una vez en la vida, lo que nadie hace nunca en la vida real: se harta y se toma la justicia por su mano. Pero que esto no lo haga nadie nunca en la vida real no quiere decir que sea fácil. El vigilantismo de Lynskey es un cóctel de revanchismo, venganza, pero también justicia, un "Me las pagarás, mundo" amateur. Vale, seamos sinceros, ¿de verdad alguien espera tomarse la justicia por su mano y que todo salga bien? Lynskey y Elijah Wood no superhéroes enmascarados ni expolicías poco ortodoxos, son personas como tú y como yo. Y con esa premisa la cosa se lía, claro. Y si encima aderezas el guión con alguna complicación más, pues te queda una película muy agradable, muy entretenida, y con ese punto de tensión y oscuridad muy de andar por casa.

El Complot Mongol

Crimen Suspense
6.4

El Complot Mongol En 1963, la Unión Soviética intercepta el rumor de que China pretende asesinar al presidente de los Estados Unidos en su visita a México. Filiberto García, un policía local, tiene 72 horas para investigar la Conspiración de Mongolia. ¡Maldita intriga internacional! El Complot Mongol Critica El complot mongol fue la primer novela negra en México, y para mi gusto, la mejor novela mexicana de la historia. Las primeras páginas de la obra de Bernal son oscuras y sórdidas, presentándote a su protagonista, Filiberto García, como un hombre duro y peligroso ("la cara oscura era inexpresiva, la boca casi siempre inmóvil, hasta cuando hablaba. Solo había vida en sus grandes ojos verdes"), con el cual no puedes empatizar hasta después de ciertas páginas y muchos pinches. Poco a poco Filiberto García se va ganando nuestro cariño, nos saca risas frecuentes y nos hace cómplices de sus planes y sus reflexiones, entonces la novela deja de ser oscura, se va a los grises y se vuelve satírica -curiosa combinación-, pero Bernal era ambicioso, y después de un rato descubrimos que el objetivo de su obra no es ser la piedra fundacional de la novela policiaca, así como tampoco criticar al sistema político de la época (aún aplicable, por demás); la amargura empieza a teñir toda la recta final, el magnicidio pasa a segundo término, el complot deja de ser relevante, los espías, las armas, los amigos, los chinos y todo lo que rodea a Filiberto deja de importar, únicamente para recordarnos la inevitable cercanía de la muerte y la siempre amenazante soledad. El Complot mongol, entonces, se convierte en una clase de solipsismo existencialista, una cavilación sobre el amor, la soledad y la vida que se vale del arquetipo mexicano, ficciones policiacas y la novela palmolive para acercarnos a la reflexión. Su adaptación cinematográfica, debo decir, me causa mucho conflicto, porque a pesar de que me gustó me temo que no le hace justicia. Teniendo enfrente el dramilla existencial, la novela policiaca, el humor negro y la crítica política, creo que se les va de las manos y al final del Amo se termina concentrando casi exclusivamente en lo simpático de Filiberto y en la caricaturización de los personajes (especialmente el de Roberto Sosa, que aunque la interpretación es magistral, el personaje no deja de ser una caricatura) dejando de lado, creo yo, la complejidad de la novela y la esencia del Complot de Bernal. Diez puntos tanto negativos como positivos: 1. En el apócope de introducción me hubiese gustado ver las animaciones de Ricardo Peláez (quien hace la novela gráfica demasiado fiel al noir), pero agradecí con una sonrisa el mensaje a Tarantino y Hugo Stiglitz. 2. Esperaba con ansias que, por lo menos en la primera escena, iniciara la narración la voz en off de Damian Alcazar/Filiberto García (como Philippe Marlow/Humphrey Bogart y otros ejemplos del género que me parecen sumamente esenciales e incluso obligatorios en el film policiaco). 3. La idea es bien lograda, sin embargo en ocasiones me parecía sobrante o innecesaria la ruptura de la cuarta pared, la cual sospecho se utilizó como recurso para "hacer los chistes". 4. Las actuaciones son todas sublimes, incluso Chabelo y Derbez logran hacer un excelente papel y romper a sus personajes (aunque tardé unos segundos en asimilarlo) 5. Increíble la ambientación, la escenografía y la iluminación. En ocasiones en verdad parecía que se estaba viendo una película del género noir. 6. Arriesgado el trabajo de cámaras en apostar por grabar casi toda la película en primerísimo y primer plano; una muestra más de que el nivel de actuación de los personajes es sublime. 7. Me pareció incómodo, casi molesto, el cómo ilustran las fantasías de Filiberto García por Martita. Ridiculizan vilmente al personaje y una vez eso se vuelve difícil que te tomes en serio a Filiberto como el matón revolucionario que se jacta ser. 8. Muy bien (y hermosa) Barbara Mori, aunque no me termina de parecer que eligieran a una actriz mexicana (uruguaya?) para interpretar a un chale de la china comunista. Muy bien el maquillaje, pero cómo es que pudieron ponerle los ojos rasgados a Mori pero no le pusieron pupilentes verdes a Damian Alcazar?

No soy un asesino en serie

Suspense Terror
6.2

No soy un asesino en serie John Wayne Cleaver es un adolescente obsesionado con los asesinos en serie que, pese a sus tendencias sociópatas, hace todo lo posible para no convertirse en uno de ellos. Cuando el frío pueblo del Midwest americano donde vive se ve acechado por una ola de sangrientas muertes, John decide perseguir al culpable, bajo la amenaza de descubrir que él es mucho peor que su enemigo.   No soy un asesino en serie Critica Me sorprende que presenten en la página a la película como thriller y asesinos en serie, cuando el elemento al que la cinta se acaba entregando de lleno, es el del género fantástico. Max Records, en su primer papel importante da vida a John, un joven sociópata de un remoto pueblo de la América profunda, que gracias a su terapeuta y al cariño y atenciones de su madre, logra controlar sus instintos. En parte lo consigue ayudando a su madre a embalsamar cadáveres, con lo que satisface su fascinación por contemplar la sangre y los órganos internos del ser humano. A la vez sigue la pista a un asesino en serie que aterroriza al pueblo desde hace décadas, interpretado por Christopher Lloyd. A mi juicio, bastante desaprovechado, porque hasta los últimos diez minutos el guión no le concede oportunidad de lucirse . Eso sí, esos escasos minutos finales, el actor los aprovecha. Al margen de las interpretaciones, destacar la banda sonora, Lo peor es la poca credibilidad de ver a un anciano bastante cascado matar con tanta facilidad a los jóvenes, incluidos policías, y la ausencia de éstos últimos investigando los crímenes que se extienden a lo largo de varias décadas.

¿Tenía que ser él?

Comedia
6.2

¿Tenía que ser él? Narra la rivalidad entre Ned (Bryan Cranston), un padre hiperprotector, y el nuevo novio de su amada hija, estudiante en Stanford. Él resulta ser Laird Mayhew (James Franco), un multimillonario de Silicon Valley pero socialmente poco convencional. ¿Tenía que ser él? Critica Después de dirigir la gran ‘I Love You, Man’, la comedia definitiva de la amistad masculina, el realizador John Hamburg regresa ahora con una comedia que disecciona las relaciones entre un suegro y su millonario yerno. Bryan Cranston vuelve a la comedia interpretando a Ned Fleming, un padre de familia y empresario dueño de una imprenta, cuya hija Stephanie (Zoey Dutch) es su máximo orgullo ya que está estudiando en la Universidad de Stanford. En el día de su cumpleaños tienen una videollamada y en ella aparece accidentalmente Laird (James Franco), el novio de su hija y un joven millonario desarrollador de videojuegos y aplicaciones, por lo que Stephanie invita a su familia a que los visiten en Sillicon Valey y así conozcan a su novio, quien tiene una vida excéntrica y poco convencional, y está decidido a hacer cualquier cosa con tal de ganarse a su suegro. Con un inicio más que prometedor, la película va cayendo de a poco en convencionalismos y nunca se permite explotar en su comicidad, algo que se espera al ver nombres como Ben Stiller en la producción, Jonah Hill como coguionista, y los ya mencionados Franco y Hamburg. A su favor, las buenas actuaciones del elenco, donde sobresalen Franco y un Bryan Cranston en registros que hace tiempo no recorría, unos personajes bien delineados y desarrollados y algunas situaciones bien planteadas que sin embargo se tienden a repetir, y esa aparición de Kiss tocando en la calle nevada. Así, la nueva película de Hamburg no llega a acercarse a las alturas logradas con su película anterior, y James Franco no arriesga tanto como en otros filmes, en una película que entretiene y no mucho más, y deja la sensación de que faltó algo que provoque más carcajadas.

Los inquilinos

Drama Romance Suspense Terror
4.9

Los inquilinos Los gemelos ingleses - irlandeses Rachel y Edward comparten una extraña existencia en el dilapiado caserío de su familia. Cada noche, la propiedad es dominada por una siniestra presencia que pone tres reglas a los gemelos: deben estar en sus camas antes de la media noche, no deben permitir que un extraño cruce la puerta, y si uno intenta escapar, la vida del otro está en peligro. Los inquilinos Critica Si algo nos ha enseñado la experiencia y la admiración por el cine de terror, es que las casas encantadas nunca fueron el más placentero de los lugares en los que pasar una noche. Y si algo ha aprendido toda una generación de cineastas que crecieron con ellas, es que pueden ser un emplazamiento idóneo para construir relatos lóbregos a la par que románticos mientras el espectador pasa un mal rato. Brian O’Malley y su predilección por lo sobrenatural —algo de ello había, aunque fuese en la superficie, en su debut Let Us Prey— encajan a la perfección en ese espacio donde desarrollar una crónica en forma de cuento gótico bien puede valer la atención del público. El cineasta irlandés se aferra así a un territorio conocido, y desenvuelve a través del mismo un universo de lo más sugerente. Basta con analizar una de sus primeras escenas —donde Edward interpela a su hermana para que pida perdón—, para percatarse que en The Lodgers no se afronta el género desde sus vías habituales. Si bien es cierto, no obstante, que pervive en ella ese indispensable sentido del romance que suelen guardar este tipo de relatos, percibimos algo más; en la figura cuasi fantasmagórica de Ed, por ejemplo, queda reflejada una sensibilidad familiar ciertamente macabra, algo que se dibuja ya en la secuencia descrita. Pero si en el nuevo largometraje de O’Malley se detectan elementos dispares más allá de una historia mediante la cual perfilar el sobrenatural filtrado por el retrato familiar, es en cierto modo debido tanto a la relación de los protagonistas como a la descripción del universo descrito. No todo son virtudes en esa disposición espacial, y si la construcción realizada por el autor de Let Us Prey resulta enteramente sugestiva, no sucede lo propio con un desarrollo de personajes que se queda a las puertas. Mientras Charlotte Vega construye un protagónico fuerte, que busca en la independencia fuera de esa mansión un recoveco para explorar nuevas vías, Bill Milner se dirige más al arquetipo y en su reverso encontramos sobrados alicientes para seguir el tratamiento de un personaje que podría ser mucho más interesante de lo que termina resultando; tanto las intenciones del mismo como su evolución como tal quedan sobreexpuestas por una interpretación demasiado acotada y cerrada, dejando a un lado un punto de ambigüedad que hubiese sido más conveniente. The Lodgers no tarda en evidenciar, pues, que las raíces de su relato giran más en torno a otros elementos. O’Malley levanta el habitual halo de misterio a través del que constituir una intriga que se desarrolla apelando a temas como la familia —sujeta al mundo submarino cuyas claves se nos van revelando poco a poco— o el pasado —al que se alude desde ese oscuro cuento familiar—, pero que sobre todo encuentra su espacio sobre la figura de Rachel, no tanto por ser la protagonista como por querer huir de esas fijaciones que ponen cerco a su voluntad. Un espacio que, sin embargo, delimita las posibilidades de una cinta que sabe reforzar a través de su aspecto visual —el predominante cromatismo verdoso y su relación con uno de los ejes centrales del film— el universo compuesto. Aunque se aprecie el esfuerzo por evocar un terror de viejo cuño que huye de lo explícito y gráfico —algo que, paradójicamente, choca con las constantes del debut del irlandés—, lo cierto es que la propuesta de O’Malley termina cayendo en saco roto; y no por manifestarse como un film plano en más de un sentido, sino por tratar de componer ese mosaico mediante motivaciones —por apuntillar: no se le termina de sacar partido a la mansión donde transcurre la obra, y se presta más atención a una relación estéril (por importancia que le quieran transmitir) como la sostenida por Rachel fuera del caserón— que, lejos de dotar de mayor profundidad a la historia, terminan por desposeerla de un vínculo —el relativo a esa construcción— cuya amplificación hubiese sido mucho más idónea.

Pequeño demonio

Comedia Terror
5.6

Pequeño demonio Gary, que acaba de casarse con Samantha, la mujer de sus sueños, descubre que su hijastro de 6 años podría ser el Anticristo. Pequeño demonio Critica Siete años han pasado entre "Pequeño demonio" y el anterior trabajo de Eli Craig, la brillante "Tucker & Dale contra el mal" (2010), y al saberlo piensas: «¡bueno, estaría currándose una buena historia!»… ¡Pues no, desengáñense! Visto lo flojo que es su último film lo único que puedes pensar es: «¡esto podías haberlo hecho un año después de aquel, no necesitabas siete años!»… En "Pequeño demonio", producción propia de Netflix, dicho sea de paso, Eli Craig intenta repetir la formula que tan buenos resultados le dio es su film de debut, jugar con los clichés del terror para desembocar en jugosa y fresca comedia; pero, o bien esa formula esta agotada, o lo esta él. Yo casi que me inclino a pensar lo segundo. En "Tucker & Dale contra el mal" jugaba de maravillas con el slasher, y aquí en "Pequeño demonio" nos ofrece una especie de mezcla entre "Daniel, el travieso" (Nick Castle, 1993) y "La profecía" (Richard Donner, 1976), intentando que comedia y terror hagan implosión, referencias mediante; pero al final esas buenas y estimulantes intenciones se van directamente por el retrete fruto de la desgana generalizada que rodea al producto. Al final la semilla era llamativa pero por desgracia en "Pequeño demonio" nada funciona. Uno de los muchos errores del film nace del guion del propio Craig, creo que este falla al darle todo el protagonismo al insulso del padrastro, en detrimento del crio, que era donde verdaderamente había sal. Ese no saber fijar correctamente el objetivo hace que "Pequeño demonio", más que ser una gozosa y placentera parodia del género, sea una didáctica terapia para padres con dificultades en el desempeño de sus funciones como progenitores. "Pequeño demonio" ni es divertida, que era su principal función, ni da miedo, que podría haber sido un objetivo secundario. La película no posee un solo gag que resulte, no ya efectivo, sino por lo menos interesante, y a nivel de guion la cosa no mejora en absoluto. Luego, alrededor del protagonista circulan una gran cantidad de secundarios, los cuales no son aprovechados en ningún momento. Pero como lo iban a ser si es que ya he dicho antes que el guion es una birria. En definitiva, "Pequeño demonio" es una decepción. No quisiera pensar que "Tucker & Dale contra el mal" fue fruto solamente de la suerte, tenia la firme creencia de que tras Eli Craig había más que la suerte del principiante, pero su último trabajo tira bastante por tierra mis esperanzas.